EL REGRESO DE LOS ANDROIDES

Federico 


Capítulo 04

¡HAY QUE ENCONTRAR EL LABORATORIO! LA ISLA DEL TERROR



Persiguiendo al maléfico científico Reiko, los guerreros Z atravesaron medio planeta. Finalmente, lo vieron descender en una pequeña isla, ubicada en la parte sur de nuestro mundo. Fue entonces que lamentablemente, lo perdieron de vista.

Vegeta: (fastidiado) ¡Maldición! ¡Si pudiera sentir su Ki esto seria más fácil!

Todo el grupo debió de descender también. Eligieron la playa primero como punto de inicio para la infructuosa búsqueda que de ahora en más, tendrían que hacer.

Piccolo: Creo que deberíamos separarnos. Así cubriríamos más terreno para la exploración.

Goku: Es una buena idea.

Vegeta: A mi me da igual. En realidad, no necesito de su ayuda. Si encuentro a ese viejo ridículo, yo solito le voy a cantar las cuarenta.

Antes de separarse, el namek se volvió hacia los pequeños Goten y Trunks, con la clara intención de darles un "sano consejo"...

Piccolo: Ustedes se quedan aquí.

Goten y Trunks: ¿¿Eh?? ¡Pero nos vamos a perder la acción!- replicaron.

Al ver la expresión seria en la cara del verde alienígena, los dos chicos decidieron que era mucho más prudente obedecer.

...Y EN ESOS MOMENTOS, DENTRO DE UNA DE LAS MONTAÑAS DE LA ISLA...

Cansado, el Dr. Reiko entro a su laboratorio atravesando una puerta metalica. Apenas puso un pie en el interior, todas las luces y las computadoras principales se encendieron.

Voz: Dr. Reiko. ¿Cómo esta usted?

Dr. Reiko: Muy mal. Necesito... ayuda...

Voz: Puedo ver que ha sufrido un gran daño.

Dr. Reiko: ¿Esta lista la cámara regeneradora?

Voz: Si.

Dr. Reiko: Excelente. Actívala... necesitare al menos algunos minutos.

Voz: Así lo haré, doctor.

Dr. Reiko: A propósito, tenemos intrusos no autorizados en la isla. Encárgate de ellos.

Voz: No se preocupe. Los intrusos serán eliminados.

VOLVIENDO A LOS GUERREROS Z...

Siguiendo la idea de Piccolo, todos se separaron en pequeños grupos destinados a explorar aquel pedazo de tierra.

Vegeta iba (a pesar de haberse negado) con A-18 y Krilin; Goku, con Piccolo, Ten Shin Han y Gohan. Goten y Trunks, como ya se ha dicho, han debido quedarse en la playa por su seguridad, aunque este escritor no cree que duraran mucho tiempo allí (¡Je!).

Vegeta: ¡Que humillación! ¡El príncipe de los saiyanes, acompañado por un pedazo de chatarra con forma de mujer y un enano con ínfulas de guerrero!

A-18: ¿A quien le dices pedazo de chatarra, mono mal educado?

Vegeta: ¡Uy! ¡Ya se ofendió! ¡Pero que irritable que estamos hoy!

A-18: Mira quién habla de irritables...

Krilin: ¿Podrían dejarse de pelear y prestar un poco de atención al entorno? Tenemos que encontrar a ese científico y su laboratorio.

Vegeta: Yo puedo hacerlo solo. No se por que tengo que estar con ustedes...

El trío cruzaba en aquellos momentos una frondosa selva. Los únicos sonidos que se oían eran el de las aves exóticas que pululaban por los árboles.

A-18: Debo reconocer que este es un lugar muy bonito. Deberíamos irnos alguno de estos días de vacaciones a un paraje semejante, ¿no crees, Krilin?

Krilin: Es una buena idea, amor. Tú, yo y la soledad de la naturaleza...

Vegeta: ¡Que insoportables!

Hubo un ruido delante de ellos, en la maleza. Antes de que pudieran preguntarse de quién se trataba, un grupo de pequeñas criaturas saltaron y les salieron al paso, rodeándolos.

Krilin: ¿Qué demonios son estas cosas? ¡Se parecen a los Saibaiman!

Los "Bioman" (tal era su verdadero nombre) se arrojaron sobre el trío, atacándolos, sin emitir palabra alguna en ningún momento. Poseían gran fuerza física y mucha rapidez de movimiento, por lo que la cosa se le puso difícil a los guerreros.

Krilin: ¡Cielos! ¡Son muy rápidos!- exclamo, intentado golpear a uno de ellos.

Las criaturas literalmente se dedicaban a golpear y esquivar los ataques con suma facilidad. Cansado, Vegeta recurrió a su energy-ha para aniquilar a dos de ellos, comprobando que se trataba de robots.

Vegeta: ¡Que les parece! ¡Más robots molestos!

Krilin: Entonces, si son robots...

Elevando sus manos, Krilin hizo aparecer dos kienzan, los cuales arrojo al resto de los Bioman. Todos quedaron partidos por la mitad, revelando sus circuitos internos.

Vegeta: No se para que se molestaron enviándolos. Eran tan poca cosa...

A-18: Yo no lo creo. ¡Miren!

Sorpresivamente, los restos de los destruidos Bioman se reconstruyeron. Nuevamente funcionando, volvieron a reanudar sus ataques.

Vegeta: ¿Qué clase de tecnología es esta?

Krilin: ¡Ya veo lo que ese loco quería decir con eso de "mejoras" a la bio-tecnología!

Otra vez hubo un intercambio de golpes. Se podría decir que lo que aquellos androides querían era agotar al trío...

Después de un rato, todo el lugar había quedado regado por los restos de los robots aniquilados.

Krilin: (jadeando) ¡Estos... tipos... realmente... me sorprenden!

A-18: ¡Se están reconstruyendo otra vez!

Vegeta: ¡¿De nuevo?!

Así era. Reensamblándose pieza por pieza y regenerándose, los Bioman otra vez estaban listos para seguir con su lucha. Sin embargo, un brusco cambio ocurrio y de manera inesperada. En vez de seguir atacando, los robots iniciaron un proceso de fusión, con el cuál, se conviertieron en uno solo Bioman, de igual tamaño que un hombre.

Krilin: ¡Maldición! ¡Esto no me gusta!

El "súper-Bioman" chillo y se lanzo al ataque. Gracias a sus garras, golpeó duramente a Krilin y aferró a la rubia A-18, zarandeándola antes de arrojarla contra unos árboles. Vegeta salió a hacerle frente y se trenzó en un durisimo intercambio de puñetazos. Con la ayuda de su voluminosa cabeza, el Bioman embistió al príncipe (al igual que un toro) en el pecho, sacandole el aire.

Vegeta: ¡Maldito robot!

Los ojos del monstruo comenzaron a brillar. Una potente ráfaga de rayos de calor salió expelida hacia el guerrero Z. Vegeta se agachó a tiempo y este ataque no surtió efecto sobre él, pero si lo hizo a la vegetacion detras suyo. En cuestión de segundos, todo el lugar se habia convertido en un mini-infierno.

Vegeta: ¡Me tienes harto!

Retomando su estado de súper saiyan, se arrojó contra su rival y lo empujo. Iba a asestarle un feroz golpe en su cabeza, cuando el Bioman dio uso a otro de sus mortíferos trucos: el Jibaku.

El Jibaku era nada más y nada menos que la auto-destrucción. Atrapando con sus garras al príncipe, el autómata lo apretó contra sí y se dispuso a volar en cientos de pedazos (tal y como lo hacian los Saibaiman).

Krilin: ¡Cuidado Vegeta!

Vegeta SS: (al Bioman) ¡Sueltame, maldito engendro!

A-18: ¡Lo va a matar!

Vegeta SS: ¡Eso no va a pasar! Prueba esto...

Expandiendo su Ki rápidamente, Vegeta logro zafarse del mortal abrazo del enemigo arrojándolo lejos. ¡Justo a tiempo! El terrible monstruo detonó, desapareciendo en un mar de fuego y humo, sin causar daño a nadie (excepto a la vegetación de lugar, claro).

Krilin: ¡Bien hecho!

Vegeta SS: No fue la gran cosa. Creo que hasta un inútil como Kakarotto podría haberlo hecho.

AL OTRO LADO DE LA ISLA...

Goku y compañía oyeron a lo lejos un estruendo. Dedujeron que Vegeta y los demás se debían de haber topado con algún problema.

Goku: Espero que estén bien.

Piccolo: No te preocupes- dijo, analizando con su aguda vista el barro del suelo- Vaya, miren... huellas.

Ten Shin Han: Son las de ese científico. Debió pasar por aquí.

Gohan: Entonces vamos por el buen camino.

Las huellas se encaminaban hacia una de las montañas. Siguiéndolas, los guerreros Z llegaron a la entrada de una cueva. Antes de que pudieran siquiera poner un pie en ella, unos cañones-robot  se activaron y surgiendo de la roca, comenzaron a disparar rayos láser a los recién llegados.

Gohan:(eludiendo las ráfagas) ¡Este lugar si que esta protegido!

La fuerza de los disparos era tal, que los guerreros Z debieron de retroceder. Una vez que lo hicieron, las armas cesaron su ataque. Esto dio una idea a Piccolo...

Piccolo: Esos cañones deben estar equipados con sensores de movimiento.  Si nos acercamos demasiado a la entrada, se activan.

Ten Shin Han: ¿Que podemos hacer? No podremos entrar.

Piccolo: Creo que si lo haremos, escuchen con atención- el namek explicó su plan al resto en voz baja.

Con las ordenes impartidas, los cuatro guerreros nuevamente se acercaron a los cañones. Efectivamente como Piccolo había predicho, al detectarlos, las armas volvieron a abrir fuego.

Piccolo: ¡Ahora! ¡Volvamos loca a esas cosas!

Dando uso a la súper velocidad característica suya, el grupo empezó a esquivar sus rayos moviéndose en todas direcciones y a provocar que los cañones tuvieran que disparar continuamente hacia todos lados, sin decidirse por un punto concreto. Izquierda, derecha, otra vez la izquierda... y así por espacio de algunos minutos.

Al final, tal y como esperaban, pudieron vencer a las armas de la siguiente forma: mientras trataban de enfocarse sobre alguno de los guerreros para eliminarlo, Goku (usando el Shunkanido) se teletransporto entre medio de ellas y llamando su atención, provoco que se dispararan mutuamente entre si (volviendo a desaparecer antes de ser alcanzado por los láser).

Gohan: Se acabaron los cañones.

Ten Shin Han: Ahora sí, espero que podamos entrar sin problemas.

Goku: Antes, creo que deberíamos llamar a Vegeta y los demás para que se nos unan.

Piccolo: Yo me encargare de hacerlo, mediante mi telepatía...

...Y EN LA PLAYA, DONDE SE QUEDARON GOTEN Y TRUNKS...

Goten: (recostado en la arena y bostezando) ¿Tú creés que ya vencieron a esos sujetos?

Trunks: No lo sé... Oye, ¿y si vamos a darle una mano?

Goten: Pero Piccolo dijo que...

Trunks: ¡Olvídalo! Lo que pasa es que ellos tienen envidia de nuestro poder cuando nos convertimos en Gotenks. Yo digo que vayamos y acabemos con los enemigos nosotros solos. ¿Que me dices?

Goten: Bueno...

Trunks: ¡Perfecto! Entonces, hagamos la fusión.

Los dos niños se colocaron en posición y despues de hacer unos movimientos un tanto ridículos, se tocaron con la punta de los dedos. ¿El resultado? Gotenks estaba de regreso.

Gotenks: ¡Ja, Ja, ja! ¡El gran Gotenks ha vuelto! ¡Cuidado, androides, por que aquí va el guerrero más poderoso del Universo!

DE REGRESO A LA MONTAÑA...

Llamados por la telepatía de Piccolo, Vegeta y el resto no tardaron en llegar y unírseles. Ahora sí, todos juntos entraron en la cueva directo al laboratorio del Dr. Reiko.

Gohan: ¡Este lugar es... increíble!

Se encontraron en la mitad de un amplio salón, repleto de computadoras de última generación, mesas llenas de tubos de ensayo y demás instrumental científico. El malvado Reiko estaba allí. Recuperado gracias a los efectos de su cámara de regeneración, se encontraba de pie, con los brazos cruzados a su espera.

Dr. Reiko: Bienvenidos a mi humilde morada. No pensé que lograrían llegar, pero claro, aquellos androides a los que enfrentaron no eran rivales para luchadores tan fuertes como ustedes.

Sin perder tiempo, Vegeta se adelanto y disparo sobre el genio malvado un Big Bang attack. Un escudo de fuerza invisible impidió que Reiko fuera herido.

Dr. Reiko: Ahórrate el gasto de energía. Este escudo es inviolable. Ni siquiera con un Kame-hame-ha podrian traspasarlo.

Gohan: ¡Ríndase, Reiko! ¡No tiene escapatoria! Ese escudo suyo no lo protegerá eternamente.

Dr. Reiko: Eso es cierto. Pero yo siempre tengo un as bajo la manga... ¿o me equivoco, mi querido Nexus?

Voz: No, doctor Reiko.

Goku: ¿¿Quién dijo eso??

Unas luces a espaldas del científico-androide se encendieron, revelando a una impresionante supercomputadora de forma cilíndrica.

Dr. Reiko: Les presento a Nexus, mi computador maestro. Fue él quién envió a los Bioman y activó a los cañones-robots mientras yo me recuperaba.

Ten Shin Han: Asombroso.

Dr. Reiko: Más que eso, amigo mio... Nexus posee en sus bancos de memoria todos los datos que yo he recogido sobre ustedes en estos años. Sabe perfectamente todos sus ataques, técnicas, niveles de poder, transformaciones y demás.

Nexus: He analizado atentamente todos sus enfrentamientos con Cell y con Boo y estoy consciente de sus principales puntos débiles. Nunca podrán derrotarme.

Boquiabiertos, los guerreros Z escuchaban fascinados hablar a aquél ser artificial que en apariencia, afirmaba poder vencerlos.

¿Seria así?